Biológicamente hablando, los requerimientos nutricionales del pollo de engorde cambian a diario a medida que el ave crece. Resulta prácticamente imposible utilizar un alimento diferente cada día de producción para satisfacer exactamente las necesidades del pollo a medida que cambian.

Escrito por: Wilfredo Mansilla1, Rosa Franco-Rosselló2, Alexandra Naranjo3, Adriano Pérez-Bonilla4, Albert Dijkslag5, Ana-Isabel. García-Ruiz6

Cuantas más fases tenga el programa de alimentación, mejor se podrán satisfacer los requerimientos del pollo, disminuyendo excesos y deficiencias de nutrientes en la dieta y reduciendo el costo total de alimentación (Figura 1). Actualmente en la industria avícola, se usan comúnmente entre 4 o 5 dietas distintas a lo largo de la vida del pollo. En estos programas, la primera dieta (dieta pre-inicio) está formulada en base a las necesidades nutricionales del pollito en sus primeros 8 o 10 primeros días de vida. Es decir, utilizamos la misma dieta durante casi un cuarto de la vida productiva del pollo sin tener en cuenta el cambio exponencial de los requerimientos nutricionales durante este periodo, ni de su posible efecto en el crecimiento y desempeño a lo largo de las fases posteriores.

Desde el punto de vista morfo-fisiológico, inmediatamente después de la eclosión y durante los primeros días de vida, el sistema gastrointestinal del pollito es aún inmaduro, su capacidad digestiva es pobre, y el desarrollo muscular es mucho menor en comparación con el desarrollo de los órganos viscerales. Este proceso de maduración del tracto gastrointestinal ocurre muy rápidamente durante los primeros 4 días de vida del pollo y continúa hasta la segunda semana de vida. Sin embargo, los alimentos disponibles en el mercado para esta fase se basan generalmente en las necesidades nutricionales del pollito en días posteriores a los 4 días de vida, momento en el cuál sus necesidades alimenticias han variado dramáticamente.

Considerar una nueva fase alimenticia de 0 a 4 días es importante ya que la disponibilidad de una nutrición de precisión para el pollito durante sus primeros días de vida (Figura 1), optimiza la producción y crea una diferenciación económica visible en el margen de ganancia. Cabe recalcar, que la formulación de dietas pre-inicio se debe hacer con un profundo análisis de los requerimientos nutricionales del pollo de engorde. La variación de los requerimientos es muy rápida y dinámica. Para la formulación exitosa de estas dietas, tres conceptos fundamentales  deben ser considerados para optimizar el uso de ingredientes: 1) Nueva estrategia nutricional, rediseñar la cantidad y la proporción de nutrientes presentes en la dieta pre-inicio, 2) Metabolismo mineral, considerar la capacidad de absorción y la biodisponibilidad de los principales minerales para maximizar su uso, y 3) Uso de proteínas funcionales, aprovechar las propiedades nutricionales y fisiológicas de ingredientes clave, como son una alta digestibilidad proteica (maximiza la absorción de nutrientes, disminuye la inflamación de la pared intestinal) y la presencia de inmunoglobulinas (fortalece el sistema inmune, ayuda a una crianza libre de antibióticos)  

Para explorar los efectos tangibles no sólo al final de la fase pre-inicio sino del ciclo productivo completo se realizaron múltiples pruebas de campo (condiciones comerciales) con dos dietas pre-inicio. Una prueba se llevó a cabo en la región de Extremadura (España), en una granja comercial con 3 galpones con capacidad de 28,000 pollos cada uno. Para hacer un seguimiento controlado del crecimiento de un grupo de pollos específico, en el centro de cada galpón se construyeron 12 corrales con 29 pollitos por corral, y se alimentaron con 1 dieta inicio comercial o 2 dietas pre-inicio (0 a 4 días). A partir del día 4, todos los corrales recibieron las mismas dietas comerciales (inicio, crecimiento y engorde) y recibieron el mismo manejo dentro del galpón. Los beneficios de las dietas pre-inicio al final del día 4 fueron evidentes, ya que el peso vivo promedio fue 10.4% mayor para los pollitos alimentados con las dietas pre-inicio comparado con la dieta inicio (Tabla 1). Este incremento de peso también fue observado al final del estudio (día 37); las dietas pre-inicio incrementaron el peso vivo en 21 y 46 g, respectivamente en comparación con la dieta inicio.

Autores

Wilfredo Mansilla1, Investigador en el Centro de Investigaciones de Avicultura de Trouw Nutrition

Rosa Franco-Rosselló2, Investigadora en el Centro de Investigaciones de Avicultura de Trouw Nutrition

Alexandra Naranjo3, Directora Técnica para Trouw Nutrition Latinoamérica

Adriano Pérez-Bonilla4, Gerente Global de Programa de Alimentos para Animales Jóvenes de Trouw Nutrition

Albert Dijkslag5, Gerente de Nutrición e Innovación de Avicultura ForFarmers

Ana-Isabel. García-Ruiz6, Gerente del Centro de Investigaciones de Avicultura de Trouw Nutrition

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